Minio, imprimación sintética, esmalte "antioxidante"... En la ferretería parece que todo protege del óxido. Pero hay una diferencia de fondo entre una pintura antioxidante convencional y un recubrimiento rico en zinc como GALVANOL, y esa diferencia decide si vas a repintar dentro de dos años o dentro de quince.
Protección pasiva: la pintura antioxidante
Una imprimación convencional funciona como un impermeable: aísla el acero del agua y del oxígeno. Mientras la película está entera, protege. El problema aparece con el primer arañazo, golpe o microfisura. Por ahí entra la humedad, el óxido avanza por debajo de la pintura y la levanta en ampollas. Por eso es tan habitual ver barandillas que parecen bien pintadas y, al tocarlas, se desconchan.
Protección activa: el galvanizado en frío
GALVANOL lleva un 96 % de zinc en capa seca. El zinc es más "reactivo" que el hierro, así que cuando hay humedad se sacrifica él en lugar del acero. Esto se llama protección catódica, y es el mismo principio del galvanizado en caliente. Si la capa se raya, el zinc de alrededor sigue protegiendo el acero desnudo de esa zona: el óxido no avanza por debajo.
Además, el zinc también hace de barrera física, así que tienes las dos protecciones a la vez: activa y pasiva.
Comparativa rápida
- Si se raya: la antioxidante deja pasar el óxido; el galvanizado en frío sigue protegiendo.
- Duración: con el espesor adecuado, GALVANOL alcanza más de 25 años en ambientes C3 y C4 según los ensayos ISO 12944-6 de su ficha técnica.
- Reparación de galvanizado: una antioxidante no sirve para retocar galvanizado en caliente; GALVANOL cumple ISO 1461 y ASTM A780 precisamente para eso.
- Acabado: ambas admiten pintura de acabado encima (en el caso de GALVANOL, pinturas base disolvente).
¿Cuándo tiene sentido cada uno?
Una imprimación antioxidante puede valer para piezas de interior, secas y decorativas. Para todo lo que esté a la intemperie, cerca del mar, en contacto con humedad, en el campo o en la industria, el galvanizado en frío sale más barato a la larga: se aplica una vez y te olvidas durante años.
¿Y si ya está pintado con antioxidante?
El zinc tiene que estar en contacto directo con el acero para protegerlo. Por eso, antes de aplicar GALVANOL hay que retirar la pintura vieja y el óxido suelto. Te lo explicamos en nuestra guía de preparación de superficie.
¿Listo para proteger tu acero?
GALVANOL tiene un 96 % de zinc en capa seca, ensayos en laboratorio acreditado por ENAC según ISO 12944 y cumple ISO 1461 y ASTM A780. Lo fabricamos en España y lo enviamos rápido: gratis desde 50 € a España peninsular, Baleares y Portugal, y desde 300 € a Italia.
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